¿Cómo descubrir qué método de aprendizaje funciona mejor para vos?

Por Mitchel Cristtoph


Descripción
Descubrí cómo identificar qué método de aprendizaje se adapta mejor a vos y aprendé a probar distintas estrategias sin perder tiempo ni abandonar.

Palabra clave principal: qué método de aprendizaje funciona mejor

Palabras clabe secundarias:

  • métodos de aprendizaje
  • cómo aprender mejor
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  • estrategias para aprender

Categoria:
Aprender

Artículo pilar relacionado:
Pilar 1 — ¿Cómo elegir qué aprender cuando querés aprender muchas cosas?


¿Cómo descubrir qué método de aprendizaje funciona mejor para vos?

Tal vez ya te pasó.

Decidís aprender algo nuevo, buscás información en internet y, en pocos minutos, encontrás decenas de métodos diferentes.

Alguien recomienda tomar apuntes.

Otra persona dice que lo mejor es hacer ejercicios.

Después aparece un video explicando que deberías usar tarjetas de memoria.

También encontrás personas que defienden leer libros, hacer cursos, mirar tutoriales, practicar con otras personas o aprender directamente haciendo.

Y entonces aparece una pregunta bastante lógica:

¿Cuál de todos estos métodos funciona realmente?

La respuesta puede sorprenderte.

No existe un único método de aprendizaje que funcione de la misma manera para todas las personas, para todas las habilidades y en todas las situaciones.

Lo que puede ayudarte mucho a aprender una cosa puede no ser la mejor estrategia para otra.

Por eso, en lugar de buscar desesperadamente el método perfecto, puede ser mucho más útil aprender a descubrir qué método de aprendizaje funciona mejor para vos, para aquello que querés aprender y para el momento que estás viviendo.

Y eso es justamente lo que vamos a hacer en este artículo.

El problema de buscar «el mejor método»

Cuando queremos aprender algo, muchas veces pensamos que existe una técnica correcta que solamente necesitamos encontrar.

Es una idea atractiva.

Si existiera un método universal, todo sería mucho más sencillo.

Bastaría con descubrirlo, aplicarlo y seguir los pasos.

Pero aprender no funciona de una manera tan simple.

Imaginemos dos personas que quieren aprender fotografía.

Una tiene dos horas disponibles todos los días y disfruta estudiar conceptos antes de practicar.

La otra solamente tiene treinta minutos por día y aprende mejor cuando empieza a sacar fotografías, comete errores y después busca información para resolverlos.

¿Tiene sentido obligar a las dos personas a utilizar exactamente la misma estrategia?

Probablemente no.

Y hay algo todavía más importante.

La mejor método de aprendizaje también depende de qué querés aprender.

Aprender un idioma no es exactamente lo mismo que aprender a cocinar.

Aprender programación no es lo mismo que aprender a tocar un instrumento.

Aprender una habilidad práctica no exige necesariamente las mismas actividades que estudiar un contenido teórico.

Por eso, una pregunta más útil que:

«¿Cuál es el mejor método para aprender?»

sería:

«¿Qué combinación de estrategias puede ayudarme a aprender esto, teniendo en cuenta quién soy, qué quiero conseguir y cuánto tiempo tengo?»

Este cambio de pregunta puede modificar completamente tu manera de aprender y, de este modo, permitirte descubrir qué método de aprendizaje te funciona mejor.

No necesitás encontrar el método perfecto

Uno de los errores más comunes es creer que antes de empezar necesitamos tener todo definido.

Queremos saber:

  • cuál es el mejor curso;
  • cuál es el mejor libro;
  • cuál es la mejor técnica;
  • cuánto tiempo debemos estudiar;
  • qué aplicación debemos utilizar;
  • cuántas horas necesitamos;
  • y cuál es exactamente el camino correcto.

El problema es que esa búsqueda puede convertirse en una forma sofisticada de postergación.

Seguimos investigando sobre cómo aprender, pero no aprendemos.

Por eso, en Baúl del Saber proponemos una idea diferente:

No necesitás encontrar el método perfecto antes de empezar. Podés comenzar con una estrategia razonable, observar qué ocurre y ajustarla.

Aprender también implica experimentar.

Y experimentar significa estar dispuesto a cambiar de estrategia cuando la experiencia demuestra que algo no está funcionando como esperabas.

Primero definí qué significa «aprender» para vos

Antes de elegir una técnica, hay una pregunta mucho más importante:

¿Qué querés ser capaz de hacer después de aprender?

Esta pregunta parece sencilla, pero puede cambiar completamente tu forma de estudiar.

Por ejemplo, no es lo mismo decir:

«Quiero aprender inglés.»

que decir:

«Quiero poder mantener una conversación básica de diez minutos en inglés.»

Tampoco es lo mismo decir:

«Quiero aprender fotografía.»

que:

«Quiero poder sacar mejores fotografías con mi teléfono y entender por qué algunas imágenes funcionan mejor que otras.»

La segunda versión es mucho más concreta.

Y cuando sabés qué querés conseguir, resulta más fácil decidir qué actividades tienen sentido.

Probá completar esta frase:

Quiero aprender __________ para poder __________.

Por ejemplo:

Quiero aprender edición de video para poder crear videos sencillos para mi proyecto personal.

O:

Quiero aprender Excel para poder organizar y analizar mejor la información de mi trabajo.

No necesitás tener una respuesta perfecta.

Solo necesitás una dirección suficientemente clara para comenzar.

Cinco preguntas para encontrar qué método de aprendizaje funciona mejor para vos

Ahora podemos avanzar un poco más.

Antes de elegir un método, analizá estas cinco cuestiones.

1. ¿Qué tipo de habilidad querés desarrollar?

La naturaleza de lo que querés aprender importa.

Preguntate si estás intentando desarrollar principalmente:

  • conocimientos teóricos;
  • una habilidad práctica;
  • una capacidad física;
  • una habilidad creativa;
  • una habilidad de comunicación;
  • una competencia profesional;
  • o una combinación de varias.

Por ejemplo, si querés aprender a cocinar, leer sobre cocina puede ayudarte.

Pero en algún momento vas a necesitar cocinar.

Si querés aprender a tocar guitarra, conocer teoría musical puede ser útil.

Pero también vas a necesitar tocar.

Si querés aprender un idioma, estudiar gramática puede aportar conocimiento.

Pero conversar, escuchar y utilizar el idioma también forman parte del proceso.

Esto nos lleva a una regla sencilla:

El método debería acercarte a la actividad que querés conseguir realizar.

Si querés aprender una habilidad práctica, la práctica debería ocupar un lugar importante.

2. ¿Cómo estás aprendiendo actualmente?

Antes de cambiar todo, observá lo que ya estás haciendo.

Tal vez estudiás durante una hora, pero pasás cincuenta minutos consumiendo información y solamente diez minutos intentando utilizarla.

O quizá tomás muchísimas notas, pero después casi nunca volvés a ellas.

También puede ocurrir lo contrario: practicás mucho, pero no reservás ningún momento para entender tus errores.

El objetivo no es juzgarte.

Es descubrir dónde está el problema.

Preguntate:

  • ¿Leo mucho pero practico poco?
  • ¿Miro muchos videos pero aplico poco?
  • ¿Estudio de forma irregular?
  • ¿Olvido rápidamente lo que aprendí?
  • ¿Me cuesta concentrarme?
  • ¿No sé cómo comprobar si realmente estoy progresando?
  • ¿Abandono cuando dejo de sentir entusiasmo?

Las respuestas pueden mostrarte qué necesitás modificar.

3. ¿Qué actividades te mantienen realmente involucrado?

Acá aparece un aspecto que muchas veces ignoramos.

Una estrategia puede parecer excelente en teoría, pero ser difícil de mantener para vos.

Supongamos que encontrás un método que exige estudiar dos horas todos los días.

En teoría, puede parecer fantástico.

Pero si tu rutina solamente te permite disponer de treinta minutos, ese método probablemente no sea sostenible.

Y una estrategia que no podés mantener pierde gran parte de su utilidad.

Por eso, además de preguntarte:

«¿Esto funciona?»

conviene preguntar:

«¿Puedo hacer esto de manera consistente?»

La respuesta es importante porque el aprendizaje no depende solamente de lo que hacés en un día.

Depende de lo que conseguís repetir a lo largo del tiempo.

4. ¿Qué tipo de práctica te permite saber si estás mejorando?

Aprender no debería consistir únicamente en sentir que estás estudiando.

Necesitás alguna forma de comprobar si realmente estás avanzando.

Por ejemplo:

Si estás aprendiendo un idioma, podés intentar mantener una conversación.

Si estás aprendiendo programación, podés intentar construir algo.

Si estás aprendiendo dibujo, podés comparar tus trabajos después de varias semanas de práctica.

Si estás aprendiendo fotografía, podés analizar tus imágenes y repetir determinados ejercicios.

Si estás aprendiendo una habilidad profesional, podés resolver problemas reales relacionados con ella.

Una buena estrategia de aprendizaje debería generar oportunidades para poner a prueba lo aprendido.

Porque consumir información y dominar una habilidad no son exactamente lo mismo.

5. ¿Qué estás dispuesto a sostener durante las próximas semanas?

Esta pregunta puede ser más importante de lo que parece.

No necesitás decidir ahora cuánto vas a estudiar durante los próximos cinco años.

Eso sería innecesario.

Pensá en un período más pequeño.

Por ejemplo:

¿Qué método de aprendizaje estoy dispuesto a probar durante las próximas cuatro semanas?

Esto cambia la perspectiva.

Ya no estás firmando un contrato con un método.

Estás realizando un experimento.

Y los experimentos tienen una característica importante:

pueden modificarse.

El método de aprendizaje de las 4 semanas: aprendé experimentando

Ahora vamos a convertir todo esto en algo práctico.

En lugar de pasar semanas buscando el método ideal, elegí una estrategia inicial y probala durante cuatro semanas.

No necesitás hacer un plan complicado.

Podés seguir estos cinco pasos.

Paso 1 — Elegí un objetivo concreto

Definí qué querés conseguir.

Por ejemplo:

«Quiero poder mantener una conversación básica de cinco minutos.»

Es mejor que:

«Quiero mejorar mi inglés.»

Paso 2 — Elegí dos o tres estrategias

No necesitás utilizar diez técnicas al mismo tiempo.

Elegí pocas, siempre buscando un método de aprendizaje funciona mejor para ti.

Por ejemplo:

  • 15 minutos de estudio;
  • 15 minutos de práctica;
  • una actividad semanal para comprobar lo aprendido.

La combinación exacta dependerá de lo que estés aprendiendo.

Paso 3 — Definí cuándo vas a practicar

No dependas únicamente de la motivación.

Elegí un momento concreto.

Por ejemplo:

Lunes, miércoles y viernes a las 19:30.

O:

Después del desayuno, durante 30 minutos.

La intención es transformar el aprendizaje en una actividad concreta dentro de tu rutina.

Paso 4 — Registrá lo que sucede

No necesitás crear una planilla complicada.

Podés anotar simplemente:

Fecha — Qué hice — Qué conseguí — Qué me costó

Por ejemplo:

12/05 — Practiqué conversación durante 20 minutos — pude responder preguntas simples — me costó encontrar algunas palabras.

Este pequeño registro puede mostrarte cosas que normalmente pasarían desapercibidas.

Paso 5 — Revisá después de cuatro semanas

Al terminar el período, hacete algunas preguntas:

  • ¿Aprendí algo concreto?
  • ¿Puedo hacer algo que antes no podía?
  • ¿Qué actividades me ayudaron más?
  • ¿Qué actividades aportaron poco?
  • ¿Qué me resultó difícil mantener?
  • ¿Qué debería modificar?
  • ¿Qué debería continuar haciendo?

Y entonces tomás una decisión:

mantener, modificar o reemplazar.

No se trata de considerar el experimento un fracaso si necesitas cambiar de estrategia. Todo lo contrario. Descubrir qué método de aprendizaje funciona mejor para ti también es información útil.

Cuidado con la ilusión de estar aprendiendo

“Una cosa es reconocer una información cuando la volvés a ver. Otra diferente es conseguir recuperarla y utilizarla cuando la necesitás.”

Una estrategia que puede ayudarte a comprobar mejor qué recordás es la práctica de recuperación, que consiste en intentar traer la información a la memoria en lugar de limitarte a volver a leerla. Podés conocer más sobre esta estrategia y sus fundamentos en Retrieval Practice.
[Conocé qué es la práctica de recuperación.]

Existe outra armadilha bastante comum.

A veces hacemos actividades relacionadas con el aprendizaje y sentimos que estamos progresando.

Pero una cosa es sentirse ocupado y otra es desarrollar una capacidad.

Por ejemplo, podés pasar una hora mirando videos sobre fotografía y terminar la sesión sintiendo que aprendiste muchísimo.

Pero una pregunta más importante sería:

¿Qué puedo hacer ahora que antes no podía hacer?

Esa pregunta cambia el foco.

En lugar de medir únicamente cuánto contenido consumiste, empezás a observar qué capacidades desarrollaste.

Consumir información no es lo mismo que aprender

Internet facilita enormemente el acceso a información.

Eso es una ventaja.

Pero también puede convertirse en una dificultad.

Podés pasar de un video a otro.

Después encontrar un artículo.

Luego descargar un libro.

Más tarde comenzar un curso.

Y terminar el día con una enorme cantidad de información nueva.

Pero quizás sin haber utilizado prácticamente nada.

Por eso, cuando estés aprendiendo algo, intentá equilibrar tres actividades:

Entender

Buscar información y construir una base de conocimiento.

Practicar

Utilizar lo que estás aprendiendo.

Comprobar

Intentar realizar algo sin depender constantemente de la información.

Estas tres actividades pueden complementarse.

Si solamente consumís información, podés acumular conocimiento sin desarrollar suficiente habilidad.

Si solamente practicás sin comprender lo que estás haciendo, podés avanzar de manera desordenada.

Y si nunca comprobás tu progreso, puede resultar difícil saber qué necesitás mejorar.

¿Y si un método funciona para otra persona pero no para vos?

Esto ocurre constantemente.

Ves a alguien explicando:

«Yo aprendí de esta manera y me funcionó perfectamente.»

Es posible que esa persona esté diciendo la verdad.

Pero eso no significa que la misma estrategia para aprender produzca exactamente el mismo resultado en vos.

Puede haber diferencias en:

  • experiencia previa;
  • tiempo disponible;
  • objetivos;
  • conocimientos iniciales;
  • contexto;
  • intereses;
  • recursos;
  • rutina;
  • nivel de dificultad;
  • y capacidad de mantener determinada actividad.

Por eso, no necesitás copiar completamente el sistema de otra persona.

Podés utilizarlo como punto de partida.

Después lo adaptás.

Esta es una de las ideas centrales de Baúl del Saber:

Una estrategia puede servir como orientación, pero la experiencia te ayuda a descubrir qué método de aprendizaje funciona mejor a tu realidad.

No cambies de método demasiado rápido

Existe también el problema contrario.

Una persona prueba algo durante dos días.

No nota resultados inmediatos.

Entonces cambia de método.

Después prueba otro durante tres días.

Tampoco funciona como esperaba.

Y vuelve a cambiar.

Al cabo de unas semanas, experimentó con muchas estrategias, pero no permaneció el tiempo suficiente con ninguna para saber realmente qué podía ofrecer.

Por eso, es importante encontrar un equilibrio mediante un método de aprendizaje que funcione mejor para ti.

No necesitás mantener una método de aprendizaje que claramente no funciona para vos, pero tampoco deberías abandonarla ante la primera dificultad.

Dale un período razonable.

Observá.

Registrá.

Ajustá.

Y recién después decidí.

Una estrategia sencilla para comenzar hoy

Si todo lo anterior te parece demasiado, empezá con algo mucho más simple.

Elegí una habilidad.

Después respondé estas cinco preguntas:

1. ¿Qué quiero conseguir?

Escribilo en una frase.

2. ¿Qué necesito ser capaz de hacer para conseguirlo?

Pensá en una acción concreta.

3. ¿Qué puedo practicar esta semana?

Elegí una actividad pequeña.

4. ¿Cómo voy a saber si estoy mejorando?

Definí una forma de comprobarlo.

5. ¿Cuándo voy a revisar mi estrategia?

Elegí una fecha.

Con estas cinco respuestas ya tenés el comienzo de un sistema de aprendizaje.

No es perfecto.

Y justamente por eso puede ser útil.

Porque podés probarlo.

La mejor estrategia es la que podés ajustar

Tal vez esperabas que este artículo terminara recomendándote una método de aprendizaje específico.

Pero ese no es el objetivo.

Porque decirte que existe un método universal sería contradecir una de las ideas fundamentales de este proyecto.

Aprender mejor no significa encontrar una fórmula que funcione para todos.

Significa desarrollar la capacidad de observar tu propio proceso.

Probar.

Practicar.

Cometer errores.

Analizar.

Modificar.

Y volver a intentar.

Con el tiempo, podés descubrir que determinadas estrategias funcionan muy bien para vos en algunas situaciones y otras funcionan mejor en circunstancias diferentes.

Eso también es aprendizaje.

El objetivo es encontrar qué método de aprendizaje funciona mejor para ti.

¿Qué hacer cuando ya sabés qué querés aprender?

Ahora podemos conectar este artículo con el anterior.

En el primer pilar, Elegir, hablamos sobre cómo decidir qué aprender cuando existen demasiadas posibilidades.

Pero elegir una habilidad es apenas el comienzo.

Después aparece una nueva pregunta:

¿Cómo voy a aprenderla?

Ahí comienza el territorio de Aprender.

Y una vez que descubrís qué estrategia querés probar, aparece otro desafío:

¿Cómo transformar esa intención en un proyecto concreto que pueda entrar en tu rutina?

Ese será el próximo paso.

En el tercer pilar de Baúl del Saber vamos a hablar justamente sobre eso:

¿Cómo crear un proyecto de aprendizaje desde cero?

Porque tener claro qué querés aprender y conocer algunas estrategias es importante.

Pero si no existe una mínima organización, incluso una buena intención puede terminar abandonada después de algunas semanas.

Una última idea para llevarte

No necesitás convertirte en un experto en métodos de aprendizaje para empezar a aprender.

Tampoco necesitás encontrar la técnica perfecta.

Necesitás comenzar con una dirección clara, elegir una estrategia razonable y prestar atención a lo que sucede.

Después podés ajustar.

Aprender también es aprender cómo aprendés vos.

Y cuanto mejor conozcas tu propio proceso, más fácil será tomar decisiones sobre qué estudiar, cómo organizarte y qué hacer cuando aparezcan dificultades.

Ese es el espíritu de Baúl del Saber:

Aprendé. Experimentá. Evolucioná.

📌 ¿Querés ponerlo en práctica?

Elegí una habilidad que quieras desarrollar.

No diez.

Una.

Escribí qué querés conseguir con ella, elegí una pequeña actividad de práctica y decidí cuándo vas a realizarla durante los próximos días.

Después observá qué sucede.

No busques hacerlo perfecto.

Buscá descubrir qué método de aprendizaje funciona mejor para vos.


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¿Cómo elegir qué aprender cuando querés aprender muchas cosas?

Organizar:
¿Cómo crear un proyecto de aprendizaje desde cero?

Persistir:
¿Por qué empezamos motivados y abandonamos después de algunas semanas?


Evolucionar:
¿Cómo saber si realmente estás aprendiendo?

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